viernes, 16 de octubre de 2015

A modo de introducción

Comienzo hoy mi andadura por esta oportunidad de escribir y de que el mayor número posible de personas lea lo que expreso, que creo que es una de las mejores "terapias" que conozco para espantar males...

Es “curioso” (si no horrible) que me cueste tanto coger el boli y el cuaderno y que me sea más fácil ponerme al ordenador. Es de esas cosas que “no te queda más remedio” que aceptar porque es la evolución, la modernidad…pero que te queda alguna dudilla de si estás perdiendo algo tuyo, intrínseco, bonito, tradicional, que me gustaba…¡Qué bonitos quedaban mis apuntes en la Universidad, mis cuadernos del cole!...Y esto me preocupa porque lo tradicional siempre será lo mejor que he vivido nunca, como los 80, la EGB, los bocadillos de chorizo de la Yaya, la pandilla de Majadahonda (incluídos perros callejeros adoptados)…

Ayer pensaba que me siento en una época por dentro y en otra por fuera. Me explico: por dentro tengo el sueño de toda chica de los 70 con mi mentalidad: carrera, noviazgo, trabajo, buen sueldo, casa, boda y 4 ó 5 chiquillos ahora mismo, que es lo que veo en mi generación. Y, por fuera…casi me dan ganas de llorar: 40 años y con “trabajos basura”, sin dinero, perdidísima en todo, sólo con las posibilidades que Dios sabe de tener niños…Y es duro, muy duro sentirte extraño en la época que te ha tocado vivir, porque no encajas ni a la de 3… Es increíble, pero ¡hasta a mis padres les veo más adaptados! ¿Qué dará la sabiduría de la vida que les hace acomodarse así de rápido y fácil a una época que dista mucho de la que en que ellos fueron educados? Y digo “educados” y no “criados” porque hay diferencia: “educar” es crear una mentalidad, un criterio de lo que es bueno y malo…”criar” creo que es más luchar como un jabato porque tengan algo que comer. Y ojo, que para mí las dos cosas son buenas, pero diferentes. Y creo que la clave para adaptarse tan fácilmente a unos tiempos tan, tan nuevos es MANTENER EL AMOR. Nuestros padres nos amaron de niños; ahora siguen amando a nuestros hijos y eso LES MANTIENE JOVENES Y FLEXIBLES. Ya que se acerca la tan futurista fecha de 21 de octubre de 2015, me gustaría preguntarle a Marty McFly cómo se siente viviendo en su futuro que es nuestro presente y, a la vez, nuestro pasado...No debe sentirse nada bien el chico...Algo así siento que vivo yo.

Este blog tiene como título una frase que me dijo alguien una vez, que para mí es el mayor regalo que Dios me ha hecho nunca: "Almu, no has cambiado de camino porque hay un sólo camino en esta vida: el de amar". No sé si lo dijo tan explícito, pero sí dijo esta idea. Y esto es lo que me gustaría que fuera este blog: andaduras por mi nueva forma de vivir, de ver, de entender este mismo camino que decidí coger con 20 años. Ojalá le sirvan a alguien mis conclusiones y descubrimientos. Ojalá le ahorre a muchos muchos momentos difíciles...Ya me diréis.

A veces en las convivencias de fin de semana, para romper el hielo, se hace una dinámica que se llama “Fotopalabra”: se exponen distintas imágenes de paisajes, situaciones buenas o malas…fotos descriptivas. Y se elige a la persona que escoja una con la que se identifique al llegar a esa convivencia, para que, al final de la misma, pueda ver la diferencia o no, si se siente igual o distinto. Yo escojo una imagen, que representa cómo me siento después de este verano, y  cómo me siento en general. La imagen que me viene es la cara de asombro de una niña que está viendo algo que no se esperaba; esto es a lo que me refiero cuando digo que “por dentro” voy más lenta que “por fuera”. Primero, porque me está pasando algo que hace 20 años era impensable. Y es que la canción tiene razón: "Cambia, todo cambia"...Segundo, porque ese cambio impensable trae unos cambios que tampoco han sido calculados de antemano: intégrate en la sociedad sin perder lo mejor de ti, sin ser un borrego más; vuelve a vivir con tu familia, cuando estás gritando libertad; aprende a administrar el dinero; ten una tarjeta de crédito; no pierdas tu esencia, tus valores, tu fe; intenta que encajen los 20 años anteriores con los que vienen, es decir, que la sociedad no te eche por tierra tu Teología, que tu dedicación máxima a los demás no se te vuelva en contra porque ahora no sabes cómo moverte en el mundo del trabajo y la competitividad; que el haber ayudado a muchos a que consiguiesen un trabajo no me haga recriminarme que no tengo puntos para el baremo de las Oposiciones...En fin, como lo que va a sentir Marty Mcfly el día 21. 

Son cambios muy, muy fuertes. Ya me lo dijo hace tiempo una amiga cuando le dije que tenía novio: “¿Y cómo te sientes? Porque es un cambio muy grande” La verdad es que en ese momento le dije “Bien”, pero en realidad no me había hecho consciente de ese cambio, y creo que lo estoy haciendo ahora…Gracias a Dios tengo por compañero a una persona que es todo respeto y ternura hacia mí y que acompaña este proceso con mucha, mucha delicadeza. Y, lo más importante, compartimos la confianza en Dios, así que ¡El sabrá!

Yo creo que el cambio interno es lento y duro porque he estado 20 años “intentando” ser sólo de Dios, ser pobre, casta y obediente. Y lo único que me salía era lo de ser obediente en el sentido de que te fías de que los que te conocen te siguen animando a intentarlo….”¡ERROR!”, como dice el anuncio. ¿Una vocación se “tiene que intentar”? ¿No es una llamada de Dios que, a la vez, te da la Gracia, para vivirla feliz, casi sin esfuerzo?  Es duro cuando lo sigues intentando e intentando, y tú lo único que sientes es que cada vez te quieres más a ti misma y menos a los demás…es decir, que vas en dirección contraria. De ahí mi falta de acomodación y flexibilidad que da el amar, como decía antes.

Pero como Dios siempre que cierra una puerta abre una ventana,¡oh, sorpresa! que encuentro lo que me faltaba en un recién convertido, que ha pasado por el infierno más infierno y que, para mí, quiere más a Dios y al prójimo que mucha gente consagrada que conozco. Me queda la pregunta abierta: ¿lo he tenido que encontrar en esta nueva forma de caminar y no en la que creí que Dios me proponía de jovencita? ¿Eso es así, está bien, o es algo a asumir de la Iglesia santa y pecadora a la vez? Yo creo que esto no lo sabré nunca y sólo le pido a Dios saber releer el pasado para disfrutar del presente, donde Dios ha querido que comparta los años que me quedan con un corazón que ha pasado por el fuego y sabe lo que es amar y situarse en mí. Lo he encontrado, lo que no significa que la metamorfosis haya acabado en mí; significa que él me está ayudando muchísimo a hacerla.