viernes, 30 de octubre de 2015

Otra vez lentejas...es lo que hay

Dicen las nuevas generaciones que hasta que no encuentren un trabajo adaptado, adaptadísimo a su formación, a su carrera, a sus másteres,etc. no van a trabajar de nada. Y me da mucha pena. Voy a intentar explicar por qué.

Me da mucha alegría ir paseando por las calles de Madrid y ver cada vez más carteles en las tiendas: "Se necesita dependiente/a", "Se necesita camarero/a", "Se necesita personal" (en supermercados), "Se necesita cocinero/a"...Igual las razones por las que se necesita emplear a alguien no son para alegrarse, pero va a ser verdad que aumenta la empleabilidad en España y no sólo porque lo dice el gobierno de turno para echarse flores. Yo, cuando veo estos carteles, siempre saco foto y la mando a las redes sociales: ¡por favor, que lo vea todo el mundo, que aquí tiene un trabajo!. O, a veces voy por la calle, y a esos padres de familia que piden, con un cartel bien grande explicando su situación, me dan ganas de decirle: "En tal supermecado necesitan personal, ¿por qué no va allí a preguntar?"...Lo reconozco, siempre me corto...pero ganas tengo, y muchas, de ir colocando a todo el mundo en un puesto de trabajo que le dé lo mínimo para vivir en estos tiempos que corren.

El tener que salir adelante en "condiciones extremas" me ha enseñado a ser luchadora, a buscar un trabajo que me diera una mínima paz, aunque si no viviera con mi familia no llegaría a final de mes... Desde el primer día que fui al obispado a dejar mi CV de profesora de Religión, con toda la ilusión del mundo, y me dijeron que la cosa estaba mal y que me buscara otro trabajo para vivir, yo pensé: "O me muero o me mueren"; es decir: o dejo que ese cubo de agua fría me haga acabar como una "ni-ni" más, arrastrada por muchas falsas luces que nos indican hoy el camino de la "vida feliz"(tengo que confesar que sí caí en una de esas "luces engañosas", pero eso lo dejamos entre Dios y yo, ya que tuvo a bien que me diera cuenta y volviera a la normalidad)....O me arremango y le pido fuerzas a El para salir adelante. Entonces se nos plantea una pregunta existencial: "¿Qué cojo, lo que me encantaría hacer pero que ahora es imposible, me va a convertir una ni-ni en la sociedad, que me va a convencer de que soy un lastre? ¿O cojo lo que se me ofrece porque ahora mismo es lo único que hay?" En mi caso, cuidadora-empleada de hogar interna y externa...Es como en una familia: "¿Otra vez lentejas,mamá?-dice el niño. "O las comes o te vas con hambre al colegio esta tarde-responde la madre-porque no hay nada más". Y la primera vez que el niño se va con el estómago vacío, lo pasa tan mal y tiene tan poquitas fuerzas para asimilar la clase y jugar con sus amigos, que piensa: "Gracias a Dios que hay lentejas". Y las come siempre que las haya, día tras día.

¿Por qué decide comer el niño las lentejas todos los días? Porque tiene una meta clara, que a lo mejor es sólo pasárselo bien con sus compañeros jugando en el patio. Y si no come lo que hay, no va a tener ni ganas. Bueno, a lo que voy. Soy licenciada en Teología, he dado formaciones de renovación espiritual a comunidades de clausura, a movimientos católicos...he disfrutado viendo a las personas saltar de alegría al descubrir lo bonito de que nuestra fe toca los problemas de la vida; sé ruso (no inglés)...pero, hoy en día hay lentejas, y para mí las lentejas han sido estos trabajos de empleada de hogar. ¿Me gustaban?: hacía el esfuerzo de sacar lo mejor de haber querido durante 8,12 ó 24 horas a alguien, sea mayor o niño. ¿Es un trabajo duro?: muy duro. ¿Es un trabajo mal pagado?: malísimamente mal pagado y sin derecho a paro si lo dejas o se le cruza el cable a tu jefe/jefa si te echan. ¿Te sientes bien tratada?: para nada; más bien al contrario: parece que en este trabajo se vuelve a la esclavitud. Pero es lo que hay y ENSEÑA MUCHISIMO. Enseña a decidir por ti mismo si quieres ser un "ni-ni" o si quieres empezar ya a construir la ansiada independencia; enseña a no bajar los brazos NUNCA, porque si Dios ha querido que existiéramos en este momento de la Historia, también sigue siendo para ser felices. Enseña a administrar tus bienes, y ver si te conviene más gastar los 40 euros en cubatas todos los fines de semana, o si es mejor que los guardes para hacer un regalo a alguien a quien quieres. En definitiva: ENSEÑA A SER PERSONA LIBRE, que es como Dios nos pensó y creó. Me dan mucha pena los jóvenes que no cogen un trabajo en un supermercado porque han estudiado Bellas Artes...¡Pero, por Dios! ¡Si puedes hacer maravillas colocando un estante para que nos sea más atractivo y compremos más! O gente que está estudiando fuera de su país y no volverá a trabajar en él si no es como autónomo, sin depender de nadie...Y yo me pregunto: ¿de verdad amas a tu pueblo, a tu tierra y no quieres enseñarles todo lo que has aprendido aquí y que se conviertan en alguien como tú?.

En fin, ojalá dentro de poco deje de haber sólo lentejas. Mientras tanto, sigamos comiéndolas que tienen mucho hierro.